El estudio de las técnicas de intervención me recordó que, más allá de las teorías y los manuales, lo esencial es la manera en que estas herramientas se ponen al servicio de las personas. Cada modelo —ya sea la TCC, la terapia dialéctica o las terapias de tercera generación— ofrece recursos valiosos, pero lo verdaderamente transformador ocurre cuando se aplican con sensibilidad, respeto y empatía. Este módulo me permitió ver que la técnica es importante, pero siempre debe estar acompañada de una mirada humana, capaz de reconocer la historia, el dolor y también la capacidad de resiliencia de cada paciente.
0