La comorbilidad entre el trastorno depresivo grave (TDM) y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es un fenómeno común en la práctica clínica. Ambos trastornos están entre las principales causas de discapacidad mental a nivel mundial, y cuando ocurren simultáneamente, tienden a agravar el pronóstico, aumentando la complejidad del tratamiento y prolongando el tiempo de recuperación.
La coexistencia de depresión y ansiedad generalizada es muy frecuente. Diversos estudios han mostrado que hasta el 60% de los pacientes con TDM también cumplen con los criterios para TAG. Esta alta tasa de comorbilidad se debe a una variedad de factores que incluyen:
- Solapamiento de síntomas:
- Existen varios síntomas que son comunes en ambos trastornos, como la alteración del sueño, la fatiga, la dificultad para concentrarse y los problemas de irritabilidad. Esta superposición de síntomas puede dificultar la diferenciación entre ambos, y a menudo los pacientes experimentan ambos simultáneamente.
- La ansiedad constante puede llevar al agotamiento emocional y físico, lo que puede desencadenar un estado depresivo. Asimismo, la anhedonia (pérdida de interés o placer) presente en la depresión puede generar preocupaciones y sentimientos de inseguridad que agravan los síntomas ansiosos.
- Factores de vulnerabilidad compartidos:
- Ambos trastornos tienen factores de riesgo comunes, como una predisposición genética compartida, desequilibrios neuroquímicos (como la disfunción en la regulación de la serotonina y la norepinefrina), y experiencias traumáticas o estresantes durante la vida.
- El estilo de pensamiento rumiativo es común tanto en el TDM como en el TAG. Los pacientes con TDM tienden a rumiar sobre experiencias negativas y fallos, mientras que los pacientes con TAG se preocupan constantemente por posibles amenazas futuras.
- Modelos etiológicos compartidos:
- Se ha sugerido que ambos trastornos pueden ser manifestaciones de una desregulación emocional común, en la que la persona no puede manejar adecuadamente el estrés o las emociones intensas. Las diferencias en la presentación clínica pueden depender de qué sistema emocional está más comprometido: la ansiedad ante una posible amenaza o la desesperanza característica de la depresión.
- Impacto mutuo:
- Cuando ambos trastornos coexisten, se refuerzan mutuamente. La ansiedad crónica tiende a agotar los recursos emocionales y físicos, facilitando la aparición de la depresión, y la depresión genera una sensación de incapacidad para controlar los estresores, lo que agrava los niveles de ansiedad.
- Esta combinación de trastornos tiende a generar un mayor nivel de discapacidad, afectando gravemente la calidad de vida del paciente, su funcionamiento diario y su capacidad para mantener relaciones sociales y profesionales.