Hola a todos queridos compañeros,
Me gustaría plantear un aspecto que a veces se pasa por alto en el contexto de la entrevista clínica: la vulnerabilidad del terapeuta. En la formación clínica, se nos suele enseñar a ser empáticos y a regular nuestras emociones, pero ¿qué hay de la posibilidad de mostrarnos vulnerables, de una manera que fortalezca la alianza terapéutica?
La vulnerabilidad no significa compartir nuestras experiencias personales o problemas, sino ser honestos sobre las limitaciones en el proceso. Por ejemplo, reconocer cuando no tenemos una respuesta inmediata, o cuando la sesión no se está desarrollando como esperábamos. Esta honestidad puede ayudar a crear una atmósfera de colaboración y confianza, que permite al paciente sentirse más seguro y valorado (Bohart, 1999).
Desde mi perspectiva, permitirnos ser "humanos" en la terapia, sin caer en la pérdida de la autoridad profesional, puede ser una herramienta poderosa para promover el crecimiento y el cambio en los pacientes. Me interesa saber si alguno de ustedes ha encontrado algún reto particular al intentar equilibrar la vulnerabilidad con la necesidad de mantener un rol estructurado y seguro para el paciente.
Espero sus opiniones y experiencias.
Saludos cordiales,
Daniela Iriarte